Puedo contarte quién soy.
Pero prefiero contarte por qué hago lo que hago.
Si has entrado a mirar mi web es porque tienes la sensación de que te falta algo. No es trabajo, no son ideas ni es información. Es otra cosa.
Has dedicado horas a recopilar datos, elaborar documentos, sacar conclusiones o a desarrollar soluciones.
Pero cuando llega el momento de contarlo, todo parece mucho más complicado.
Hay demasiado: demasiadas páginas, demasiados datos y demasiadas formas de contar. A lo mejor también tienes demasiados públicos a los que dirigirte.
Te cuesta encontrar la idea que realmente importa.
A mí siempre me ha fascinado justo ese momento.
Cuando todo parece un caos y alguien encuentra el hilo del que empezar a tirar.
¿Sabes qué?
No es casualidad. Porque desde pequeña me ha gustado entender.
Hacerme preguntas para saber cómo encaja cada pieza.
También me ha gustado resumir y simplificar, ha sido (es) casi una necesidad.
Mucho antes de dedicarme a este trabajo, resulta que ya disfrutaba convirtiendo lo complejo en algo sencillo. Aunque a veces fuera solo en mi cabe
La naturaleza tiene mucho que ver con esta manera de mirar
Hace unos años descubrí el copy y me enganchó. Tras mi primera web y algunos clientes, empecé a darme cuenta de que lo que más me interesa y mejor se me da es descubrir qué hay que decir antes de escribir ni una sola línea.
Y este fue el cambio.
Que ya no vendo textos, vendo claridad.
Analizo información medioambiental, detecto lo esencial, resumo y traduzco para que consultorías y empresas puedan comunicarla de una forma que tenga sentido para quien la recibe.
Cuando no hago esto (que me encanta), puedo estar paseando por el monte o por el campo, leyendo o pasando tiempo con Conguito.
Nos conocimos en Denia, él no tenía dueño y vivía a su aire en un jardín enorme. Alimentado y cuidado pero sin horarios, sin restricciones… paseaba a su antojo por donde quería y conmigo le gustaba venir a la playa.
Cuidó de mí y me ayudó a salir de un lugar oscuro en el que yo llevaba tiempo.
Me ha enseñado muchas cosas, también a mirar y a esperar.
Creo que conectamos porque hay vidas que, pase lo que pase, siempre serán libres.
La mía no ha sido un camino recto, y menos mal.
Tengo claro que que fuera de él es donde casi siempre aparecen las mejores preguntas, las conexiones más inesperadas y las ideas más claras.
